Israel intensifica sus ataques aéreos contra Beirut y el sur de Líbano, provocando más de 800 muertos y cerca de un millón de desplazados internos. Los bombardeos no cesan desde el inicio de la guerra con Hezbollah, que responde atacando posiciones en el norte de Israel. Un misil israelí impactó un campamento de refugiados en una plaza, matando a civiles que habían huido de sus hogares, y hoy bombardearon un centro de salud.
El panel recordó las masacres de Sabra y Chatila en 1982, crímenes de lesa humanidad durante una incursión israelí anterior, y advierten que Israel busca balcanizar Líbano para debilitar su Estado. Francia, con influencia histórica, interviene: Emmanuel Macron tuiteó en hebreo proponiendo diálogo, mientras el gobierno libanés pide su mediación para detener la carnicería. El Líbano carece de defensas como la Cúpula de Hierro israelí.
El conflicto se regionaliza con sirenas en Tel Aviv por ataques sobre Teherán y el centro de Israel. Surgió el 28 de febrero con ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, que respondió golpeando bases estadounidenses en países árabes; los escudos antimisiles funcionaron inicialmente, protegiendo incluso instalaciones petroleras en Emiratos Árabes Unidos.
En entrevista, Gerardo Salcowicz descartó un cambio de régimen en Irán al estilo venezolano, pese a similitudes en intervenciones de Estados Unidos, ya que el país resiste y no hay estructura para someterse. La guerra impactará América Latina con alzas en petróleo y gas, inflación para sectores populares, y un Trump debilitado acelerará ofensivas contra Cuba mediante bloqueo energético agravado.
Miguel Díaz-Canel alertó sobre la crisis humanitaria en Cuba, con falta de energía impidiendo operaciones a niños graves por sanciones que bloquean envíos de petróleo. Trump reafirmó planes para derrocar a Cuba, mientras Luiz Inácio Lula da Silva urgió a Latinoamérica fortalecer defensas ante amenazas, en charla con Cyril Ramaphosa de Sudáfrica en marco de BRICS.