La guerra en Medio Oriente escaló con nuevos misiles iraníes sobre Tel Aviv, sirenas de alerta y respuesta israelí lanzando panfletos sobre Beirut contra Hezbollah. Suspendieron los Grandes Premios de Fórmula 1 en Bahréin y Arabia Saudita los días 12 y 19 de abril por la inestabilidad regional, mientras un dron impactó un rascacielos en Dubái afectando su centro financiero.
Irán apuntó a países del Golfo, Francia e Italia negocian la liberación del Estrecho de Ormuz, y la ONU convocó sesiones extraordinarias para el miércoles y jueves por el impacto en el comercio marítimo, ya que pasa el 20% del petróleo mundial. El Brent subió a 102 dólares el barril, un alza del 51% en un mes, afectando fertilizantes y derivados que Argentina importa.
Donald Trump declaró que terminará la guerra cuando Irán la sienta "en sus huesos", debilitando compras de petróleo ruso. En entrevista en vivo, la periodista Elisabetta Piqué describió Beirut como una ciudad partida por bombardeos israelíes en el corazón urbano, no solo en feudos de Hezbollah.
En 10 días de guerra, iniciada tras asesinato del líder de Hamás, Líbano suma 800 muertos (100 niños), más de 2.000 heridos y un millón de desplazados en un país del tamaño de media Tucumán. Israel reporta 300 líderes de Hezbollah eliminados en mil incursiones, sin sirenas ni escudo en Beirut donde la gente mira el cielo atemorizada.
Escuelas son refugios, plazas y corniches acogen campamentos con sirios refugiados excluidos. Comunidades cristianas culpan a chiítas y Hezbollah de arrastrar al Líbano a esta catástrofe humanitaria inédita.