Israel responde con ataques en Beirut y sur de Líbano al mayor asalto de Hezbollah desde inicio de la guerra, con 200 cohetes y 20 drones en coordinación con Irán, dejando al menos ocho muertos y decenas de heridos cerca de playa con familias desplazadas.
Explosiones nocturnas en capital libanesa y daños visibles; Netanyahu ordena expandir operaciones para restaurar seguridad en norte de Israel, mientras Hezbollah no cesa apoyo pese a presiones.
Población libanesa exhausta con 800.000 desplazados en dos semanas ante amenaza de incursión terrestre; gobierno acusa a Hezbollah de colapso estatal y pide negociar paz a Israel sin respuesta.
En Beirut, Joan Cavazes interpreta ofensiva como intento israelí de eliminar Hezbollah independientemente de Líbano o UNIFIL.