El ACV genera un fuerte impacto psicológico en el paciente, ya que cambia radicalmente su vida social y funcional. La psicología ayuda estableciendo vínculo con el paciente, apoyando en logros como pararse o dar primeros pasos, reduciendo miedos y fomentando recuperación interdisciplinaria.
Para detectar ACV rápidamente, se usa una escala simple: pedir sonrisa para chequear simetría facial, levantar brazos para ver si uno cae, y hablar para verificar si arrastra palabras. Si hay alteración, llamar inmediatamente al servicio de emergencias y trasladar a centro especializado.
INAR, centro de rehabilitación neurológica y traumatológica, enfatiza actuar rápido por el factor tiempo y promover vida saludable para prevenir. Anuncian más contenido próximamente, incluso en vivo.