Expertos de INAR explican que el ACV es pérdida aguda de función neurológica, con dos tipos: isquémico por falta de irrigación que causa infarto cerebral, y hemorrágico por ruptura arterial que invade tejido cerebral.
Los síntomas incluyen pérdida de fuerza en hemicuerpo u otra extremidad, clave para presumir un ACV.
Se enfatiza la palabra tiempo en el abordaje, junto con aspectos psicológicos y neurológicos en prevención y tratamiento.