El recrudecimiento de combates entre Estados Unidos, Israel e Irán provoca un alza en el precio del petróleo y amenaza rutas comerciales clave, afectando desde estaciones de Nueva York hasta supermercados en el Golfo Pérsico.
El cierre del Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, deja puertos de Dubái y Abu Dhabi sin acceso, aislando a Qatar, Kuwait y Bahrein, y genera crisis alimentaria en Emiratos Árabes Unidos, donde el 90% de los alimentos son importados.
En Nueva York, los conductores ven subir los precios en surtidores, mientras analistas predicen más incrementos. En el Golfo, góndolas vacías y filas largas reflejan el pánico, aunque gobiernos aseguran reservas para 4-6 meses.
La volatilidad se traslada al consumidor global vía rutas alternativas costosas, y la prolongación del conflicto podría filtrar aumentos en energía y transporte a toda la economía interconectada, desde Dubái hasta Nueva York.