Marcelo Grandío, periodista amigo de Manuel Adorni, admitió que recibió 3.600 dólares de Adorni para pagar los pasajes de taxi aéreo de su familia a Punta del Este. Grandío aclaró en entrevistas que Adorni le entregó el dinero en efectivo y que él abonó el servicio a la empresa, aunque generó confusión sobre si cubría a cuatro personas o solo uno, y si era con fondos estatales.
El escándalo estalló por el viaje de la esposa de Adorni en el avión presidencial durante una comitiva oficial en Nueva York, donde él usó la expresión "deslomarse" por el país, lo que amplificó la polémica. El Congreso impulsa pedidos de informes del bloque peronista y Esteban Paulón sobre el origen de la plata, y circula un pedido de interpelación del kirchnerismo.
Todo el gobierno salió a respaldar a Adorni, con Javier y Karina Milei, Daniel Scioli y Santiago Caputo defendiendo su integridad frente a lo que llaman "basura mediática". Sin embargo, el panel cuestiona la falta de explicación clara sobre el uso del avión oficial y las filtraciones, atribuidas por el oficialismo a opositores como Marcela Pagano y Franco Bindi.
Ante la controversia, el jefe de Gabinete anunció una reglamentación que prohíbe usar aviones públicos para viajes privados, como llevar diarios o familiares, con revisión de registros de vuelo. La Procuraduría de Investigaciones Administrativas abrió una pesquisa de oficio para determinar si hubo delito, sumándose a tres denuncias judiciales en curso.