Gastón relató cómo su adicción lo llevó al fondo del pozo, con múltiples intentos fallidos de dejar las drogas, incluyendo sobredosis y accidentes, hasta que su pareja Agustina ignoró su pedido de perdón el 29 de diciembre de 2007, momento en que él comprendió que la perdía y pidió ayuda real para recuperarse.
El adicto agarra la pala en lugar de la escalera, hundiéndose más, explicó Gastón usando metáforas como la de Los Simpsons, hasta que el Poder Superior y la ayuda de Agustina lo salvaron. Un año y medio después nació su hija el 14 de marzo de 2009, y cuatro años más tarde, el 29 de diciembre de 2011, su hijo, transformando esa fecha de potencial tragedia familiar en una celebración.
En el programa mostraron máscaras como la "careta" que usan los adictos. Gastón lamentó haber perdido tiempo irrecuperable, amigos, cordura y momentos consigo mismo, equivalentes a abrazos y caricias no vividos.
En cambio, ganó una conciencia profunda al conocer la oscuridad absoluta del infierno —para él un lugar helado y solitario— y la ternura compasiva de Dios, que siempre golpeó a su puerta. Romperse fue necesario para armarse y valorar la luz en la recuperación.