Agustina, estudiante de Sociología que vive en un monoambiente con su novia baterista, tasó un reloj familiar en Leyva Joyas por 15 millones de pesos, suficiente para mudarse a un departamento de dos ambientes y practicar sin molestias.
El reloj, guardado toda la vida en un cajón, supuestamente toca la marcha peronista y perteneció a Juan Domingo Perón y Eva Perón. Sonó al probarlo, se verificó su autenticidad contactando a la casa matriz, y expertos confirmaron que solo se hicieron tres unidades, elevando su valor histórico.
Agustina no tenía idea del valor ni probó el reloj antes; la familia lo transmitió como reliquia peronista. Aceptó la oferta emocionada, recibiendo el dinero en billetes y una mochila para llevarlo.
Los conductores destacaron la emoción de tocar un pedazo de historia, con el reloj valorado alto por su rareza mundial y anécdotas en la mesita de luz de Perón y Evita.