Francisco Balarraba, corresponsal en Varsovia, demuestra en vivo la aplicación móvil que alerta sobre refugios antiaéreos más cercanos ante posibles ataques, marcando estaciones de subte con triángulos amarillos en el mapa. Explica que estos refugios tienen capacidad alta, están iluminados, equipados con agua y comunicaciones, y miden hasta 4.000 metros cuadrados, diseñados para transmitir tranquilidad y no para vivir permanentemente.
Balarraba muestra imágenes internas de un refugio preparado en una estación de subte, originalmente pensada como garage pero destinada a protección civil. Detalla que Polonia realiza pruebas frecuentes de sirenas sin alertas reales desde el incidente de una bomba ucraniana hace menos de un año, y estima que los refugios soportan hasta cuatro o cinco días con buena aislación térmica contra el frío invernal o calor veraniego de hasta 40 grados.
El corresponsal recorre una estación concurrida un sábado a la noche, mostrando su tranquilidad con poca gente pese a la gastronomía local, temperaturas de 15 grados nocturnas y tránsito escaso. Entra al subte impecable que serviría de refugio ante misiles, destacando la vida normal en Polonia pese a tensiones bélicas con Ucrania. La conexión se corta por señal, pero confirma preparación total para impactos militares.
Previamente, Balarraba había explicado la mentalidad de compra diaria heredada del comunismo, la oferta creciente de búnkers privados en casas rurales y la enseñanza de manipulación de armas en escuelas para preparar a niños ante una posible guerra, incluyendo repatriación de polacos de Canadá.