Un nuevo estudio confirma que dormir mal altera las emociones al incidir negativamente en áreas clave del cerebro.
Científicos de la Universidad de Georgia publicaron en la revista Brain and Behavior que la falta de sueño o su mala calidad reduce la conectividad cerebral en regiones vinculadas a la toma de decisiones, autorregulación emocional y procesamiento de información, aumentando riesgos de problemas emocionales y de conducta.
Los conductores del programa destacaron la importancia de dormir 7 u 8 horas de calidad como pilar de la salud general, junto a alimentación, reducción de estrés y conectividad social.