Estados Unidos intensifica su escalada ofensiva contra Irán con la llegada de bombarderos B-52 a bases en el oeste del país, capaces de lanzar misiles a 2.500 kilómetros. Estos aviones se suman a los cinco B-1 ya desplegados en Gloucester con apoyo logístico del Reino Unido desde Diego García, preparando una ofensiva aérea mayor hacia territorio iraní.
En la continuación de la entrevista con Luciano Sácara desde Qatar, el experto alertó sobre la vorágine de desinformación en el conflicto, con censura en Israel, Irán y Estados Unidos que dificulta discernir la verdad. Citó ejemplos como el bombardeo a una escuela iraní con 140 niñas muertas, atribuido por Irán a Estados Unidos, por Israel a Emiratos, y negado por Washington; una planta desalinizadora dañada en Keishem; y misiles en Turquía, Chipre y Azerbaiyán que Irán niega.
Los errores de cálculo basados en información falsa representan un peligro adicional para la escalada, según Sácara, quien enfatizó revisar fuentes principales pese a la censura que cuesta empleos a críticos de políticas de Israel o Trump.
Giorgia Meloni, premier italiana, adoptó una posición ambigua: cuestionó la legalidad del ataque estadounidense e israelí a Irán, pero rechazó que el régimen de los ayatolás obtenga armas nucleares. Italia envió fragatas Rizzo y Bianchi a operaciones en Yemen y Somalía, sistemas antimisiles a Turquía y se sumó a iniciativas europeas de armamento defensivo.