La guerra en Irán genera preocupación entre la diáspora iraní en Alemania, una de las mayores de Europa con más de 300.000 personas, que temen por familiares atrapados en el conflicto y posibles represalias del régimen contra sus seres queridos. Muchos critican abiertamente al régimen islámico y ven la guerra con sentimientos encontrados tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei, cuyo hijo Mojtaba asumió el poder.
Exiliados como Hale Ramandi en Bremen y Arash Sarkoji en Berlín siguen las noticias de Teherán, donde edificios fueron bombardeados. Ramandi afirma que "nada es peor que ese régimen", pese a los horrores de la guerra, mientras Sarkoji duda de un cambio rápido por la brutalidad del régimen.
El analista André Ojérez destaca la diversidad opositora: monárquicos, republicanos laicos, izquierdas y kurdos. El Consejo Nacional de la Resistencia Iraní rechaza la guerra de EE.UU. e Israel y apuesta por un cambio interno hacia una república secular. Alemania, bajo canciller Olaf Scholz, teme subidas en precios de petróleo y gas, inflación y nueva oleada de refugiados como en 2015.
La diáspora creció tras la Revolución Islámica, guerra Irán-Irak, protestas de 2009 y muerte de Mahsa Amini en 2022.