Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, enfrenta una denuncia por la reventa irregular de entradas al estadio, en un contexto donde el club tiene casi 300.000 socios pero capacidad para solo 55.000.
La maniobra involucra la adulteración de listados de socios activos y adherentes, sistemas de cupo que filtran el 70% de asistencia previa, y la entrega de entradas de protocolos a empresas de turismo y filiales afines para su reventa, incluso entradas populares que no se pueden comercializar.
Pruebas incluyen videos, prints de pantallas y comunicaciones del área de socios sugiriendo afiliación a peñas para acceder. La dirigencia actual es acusada de administración fraudulenta e impunidad en la reventa, afectando a miles de hinchas que pagan cuotas sin poder entrar.
El escándalo se destapó en el programa Wifi de A24, con irregularidades sistemáticas que comprometen a personas de primer nivel en el club.