Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, enfrenta una denuncia penal por reventa irregular de entradas al estadio, junto al secretario general y toda la comisión directiva posiblemente involucrada. El club cuenta con casi 300.000 socios pero capacidad para solo 55.000, dejando afuera a miles cada partido.
La maniobra incluye la adulteración de listados de socios activos y adherentes, un sistema de cupo que filtra al 70% de asistentes previos, apertura fraudulenta de molinetes en populares no vendibles, y entrega de entradas de protocolos a empresas de turismo y filiales afines para revenderlas. Pruebas como videos, chats, prints y grabaciones muestran ventas a extranjeros en plateas de abonados habituales.
El hermano y el padre de Riquelme aparecen complicados en chats y videos, aunque no el presidente directamente, quien guarda silencio pese a la denuncia ya presentada en 2023 con nueva evidencia. Ventas se promocionan abiertamente en Instagram con links institucionales del club, y el dinero no llega al club.
Periodista Nico Guiñazqui confirmó mecanismos fraudulentos, como levantar molinetes para evitar registros, y comparó con causas avanzadas en Independiente bajo Moyano. Denunciante Walter Flips asegura que dirigentes evitan hablar del tema por miedo a Riquelme, quien concentra poder sin comisión directiva real.
La fiscalía tiene pruebas bajo reserva, y se espera avance judicial similar a otros clubes, aunque Riquelme ayer habló de ampliar el estadio ignorando la denuncia.