La canasta básica del jubilado cuesta 1.824.682 pesos según la Defensoría de la Tercera Edad, un valor altísimo que supera ampliamente la jubilación mínima y representa un desafío tremendo para quienes perciben haberes bajos.
Los conductores destacan que este monto equivale a unos 1.300 dólares y cubre necesidades básicas como alquiler, que ronda los 220.000 pesos, sin lujos como un buen corte de carne o un vino preferido. Insisten en que un trabajador que no llega a fin de mes representa el peor de los males.
La evolución muestra aumentos drásticos: de 912.000 pesos en octubre de 2024 a 1.824.000 en marzo de 2026, duplicándose en dos años por inflación en rubros clave para jubilados. Proyectan que para octubre superará los 2 millones.
Comparada con haberes, la mínima de 369.900 pesos cubre solo el 20% de la canasta, bajando del 26% inicial pese al ajuste por inflación, ya que rubros específicos subieron más y el bono de 70.000 pesos quedó estancado, erosionando el poder adquisitivo en un 10%.
Con bono incluido, la cobertura cae del 34% al 24%, confirmando la pérdida real pese a la fórmula inflacionaria del INDEC.