La guerra contra Irán se libra sin soldados visibles en el terreno, utilizando inteligencia artificial que reduce el ciclo de decisión militar, conocido como OODA loop o kill chain, de 40 minutos a solo 40 segundos. Empresas emergentes como Anduril, fundada por un exejecutivo de Facebook, producen aviones autónomos Fury que operan en el cielo iraní, volando a Mach 0.95 y capaces de maniobras imposibles para humanos.
Estos aviones Fury, del tamaño de un F-16, se usan como señuelos de bajo costo (20-30 millones de dólares) para proteger los F-35 pilotados, que dirigen flotas enteras de autónomos. Pilotos de F-35 controlan estas naves para observación, inteligencia y ataques, saturando radares enemigos con flotas masivas donde pocos son tripulados.
Sistemas como Palantir integran datos de radares, satélites y fuentes terrestres para respuestas inmediatas. Israel mantiene defensas como Cúpula de Hierro ante 150.000 misiles iraníes, mientras se teme por el Estrecho de Ormuz con minas, lanchas rápidas y buques camuflados con misiles o drones suicidas.
Expertos prevén una operación prolongada, opuesta a conflictos como Rusia-Ucrania, sin bajas humanas visibles aún. Desmantelar el régimen requerirá intervención mayor por tierra y mar.