Los productores de los Premios Oscar implementaron un operativo de seguridad extremo en el Dolby Theater de Los Ángeles por alertas del FBI sobre amenazas iraníes con drones. El perímetro de dos kilómetros incluye revisiones exhaustivas de vehículos y personas, puertas cerradas al inicio del evento y chequeos internos periódicos para proteger a celebridades, fans, prensa y staff.
Todos los ojos del mundo están puestos en la ceremonia número 98, donde se concentran numerosas estrellas y donde los discursos suelen ser altamente politizados por la coyuntura actual.
Se anticipan mensajes sobre el conflicto en Medio Oriente y la política migratoria de Donald Trump, que generó fuertes reacciones en premios previos como los Globos de Oro y en eventos como el Super Bowl con Bad Bunny.
Estos pronunciamientos reflejan cómo el entretenimiento se cruza con temas globales candentes.