La analista internacional Andrea Wesner explica en estudio que la duración de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel depende de cuándo cada actor declare cumplidos sus objetivos, posiblemente armando una narrativa de victoria pese a realidades distintas.
Irán busca sobrevivir en dos dimensiones: la del régimen, débil con solo un 15% de apoyo según estimaciones, pero fortalecido por nacionalismo ante ataques externos que unifican a la población detrás de los ayatolás; y la supervivencia territorial, ante un 40% de minorías étnicas no persas.
Israel envía mensajes constantes a iraníes para levantarse contra el régimen, igual que Trump, aunque el corte de internet y teléfonos incomunica a 90 millones de personas, limitando el impacto de esas convocatorias.