Los vecinos de La Madrid, en Tucumán, viven el quinto año consecutivo de inundaciones devastadoras que dejaron 15.000 evacuados y el pueblo entero acampado en la Ruta 157. El río Marapa desbordó y la ruta elevada actuó como terraplén, atrapando el agua en el pueblo convertido en palangana, mientras los caños de desagüe no daban abasto.
Los habitantes denuncian que pidieron desde temprano romper la ruta para drenar el agua, pero las autoridades tardaron 48 a 72 horas en actuar pese a tener máquinas listas sin órdenes claras. El agua llegó hasta las ventanas, ahogando animales y destruyendo electrodomésticos como heladeras y lavarropas que flotaban dentro de las casas, obligando a familias a subir pertenencias a techos en desesperación.
Ahora limpian frenéticamente el lodo endurecido con escobas, secadores y lavandina escasa, ante el riesgo de enfermedades por moscas, mosquitos y olores putrefactos sin luz ni agua potable. Miguel Alderete, uno de los afectados, prioriza la casa de su madre enferma de 85 años para evitar que la vea destruida, mientras lamenta robos nocturnos y la falta de ayuda en los fondos del pueblo.
La solidaridad vecinal es clave, con gente de otros pueblos colaborando, pero exigen obras definitivas como alcantarillas grandes en vez de tubos temporales. Cuatro días sin dormir bien por amenazas y frustración acumulada, con el agua que "vino a matar" y sin soluciones estructurales pese a advertencias repetidas.