Expertos pronostican la caída inminente del régimen castrista en Cuba antes de Semana Santa, impulsada por el plan de Donald Trump en su segundo mandato, con negociaciones secretas ya en marcha que Díaz-Canel tuvo que admitir. La activista cubana-argentina reveló que el FBI ingresará a la isla para investigar un incidente con una lancha el 25 de febrero, blanqueando así las tratativas con Estados Unidos que venían negando.
Marco Rubio, como secretario de Estado y cubanoamericano, lidera la estrategia junto a gestos de Trump como dar la palabra a Jorge Mas Santos, dueño del Inter Miami y empresario anticastrista clave, en el Salón Oval. La crisis petrolera por el conflicto en Irán agrava la situación en Cuba, donde no hay combustible desde enero ni para aviones, con aerolíneas como Air Canada, LATAM y Air France cancelando vuelos.
La transición será ordenada sin intervención militar estadounidense, negociando con Alejandro Castro Stinelli, hijo de Raúl Castro conocido como 'el cangrejo', y ofreciendo amnistía total para pasar página y hacer negocios, cortando lazos con China. A diferencia de Venezuela, Cuba carece de fuerza militar para resistir y el poder real está en la familia Castro, con Díaz-Canel como mero títere.
Panelistas coinciden en que será más fácil que en Venezuela por proximidad a EE.UU. y ausencia de narcotráfico organizado, posicionando esto como trofeo electoral para Trump antes de noviembre, similar a victorias pasadas como la de Bush hijo en Afganistán.