Lucas Adrián Gómez, policía de la Ciudad de la división Autopistas, mató a tiros a Juan Cruz Leal, de 20 años, en Ituzaingó, al percibir que le querían robar cuando los chicos venían de jugar fútbol en moto. Su amigo Daniel Cune resultó herido en la axila y gritó desesperado que no eran chorros, mientras agonizaba en la calle bajo la mirada alterada del agente, quien impidió que vecinos se acercaran con su arma en mano.
El vecino Kevin registró en video los cinco minutos de agonía, donde se escucha al policía gritar que llamen a la ambulancia y revisar si tenían armas, sin encontrar nada. Vecinos intentaron un torniquete con cinturón, pero el policía, muy nervioso, apuntaba para todos lados y tardó en llegar ayuda. Gómez circulaba con una mujer, a quien alertó sobre armas, y ambos quedaron complicados por sus declaraciones.
En el estudio, el conductor Diego cuestionó la versión policial de visibilidad reducida y maniobra de robo, mostrando que la calle estaba iluminada y no hubo identificación ni peligro real. Cune declaró en el hospital que la moto derrapó para dispararles, salvándose de milagro. La mujer acompañante admitió que Gómez se equivocó al pensar en un asalto.
Daniela Gian reportó desde la escena en Martín Rodríguez, donde buscan cámaras de seguridad para captar el momento exacto de los disparos. Familiares de Juan Cruz están en shock, no hablan, mientras la Policía revisa el lugar. Gómez está preso, pero el informe critica la doctrina que avala estos disparos por presunción.
Los vecinos describen al policía muy alterado, posiblemente no en sus cabales, y temen represalias al testimoniar. Este caso suma a los gatillos fáciles, con ironía sobre posibles condecoraciones oficialistas.