Lucas Adrián Gómez, policía de la Ciudad, mató a balazos a Juan Cruz Leal de 20 años e hirió a Daniel Enrique Cune, ambos en moto, en una esquina de Ituzaingó porque temía un robo al ser seguidos. Los jóvenes caían en el lugar tras dos disparos certeros que los vecinos oyeron, mientras Gómez quedó demorado con una causa por homicidio culposo. Cune recibió el alta del hospital Posadas y ya declaró contradiciendo la versión policial, que afirma haber dado la voz de alto e identificarse.
Carolina, amiga de la tía de Leal, desmintió en vivo que la víctima fuera motochorro: Juan Cruz trabajaba desde las 8 de la mañana hasta la noche en el gimnasio de su papá, entrenaba mucho, era familiero y se dirigía a jugar al fútbol con Cune cuando ocurrió el tiroteo. La familia espera pericias para recuperar el cuerpo y vive una pesadilla, con la abuela, padres y novia destruidos por la pérdida del joven ejemplar sin antecedentes.
El panel debatió gatillo fácil: no se oyó voz de alto, todos usaban cascos, Gómez no se bajó de la moto sino que derrapó y disparó sin ver arma. Compararon con el caso Lucas en Barracas, donde plantaron un fierro, y cuestionaron por qué el policía le hizo torniquete a Leal si lo consideraba delincuente. Las cámaras vecinales y pericias balísticas serán clave para esclarecer la mecánica de los hechos.
Los conductores criticaron que un experto motorizado como Gómez no maniobró para evadir en vez de disparar, y advirtieron que sin testigos como Cune podrían haber fabricado pruebas. Reconocieron buena policía pero condenaron a los no preparados, enfatizando que el parte oficial preliminar suele favorecer al efectivo.