La persecución policial iniciada en Quilmes culminó en un choque múltiple en Wilde, en las calles Lynch y Raposo, donde tres patrulleros impactaron un Cronos negro fugitivo, derribando la pared de la casa de Ramón y destruyendo su auto Stepway estacionado junto a la camioneta de su hijo.
Defensa Civil realiza pericias y remueve vehículos pero no ofrece ayuda inmediata a los damnificados, dejando la vivienda abierta con pérdida de agua y escombros, mientras Ramón lamenta la afectación a su herramienta de trabajo y un emprendimiento de su esposa que quedó intacto por milagro.
El vecino colindante salvó su auto por centímetros gracias a un árbol que frenó el Cronos, con un poste de luz atravesado en su puerta; la persecución duró media hora, el conductor no tenía pedido de captura ni el auto secuestro, y se cuestiona si estaba bajo efectos de alcohol o drogas.
La familia de Ramón, que nunca pidió ayuda al Estado, espera asistencia del municipio ante los daños que paralizan su rutina laboral por semanas.