Un conductor ebrio que eludió un control de alcoholemia en Wilde protagonizó una persecución policial por Quilmes y Bernal, embistiendo autos estacionados, un patrullero y dañando el frente de una casa en la esquina de Lynch y Raposo.
El hombre circulaba en zigzag a alta velocidad, ignorando las órdenes de detención. Tres patrulleros lo perseguían; en un choque previo en Bernal, cuatro policías sufrieron politraumatismos leves y fueron dados de alta. Finalmente, el patrullero lo hizo volcar contra el auto estacionado de Ramón, que actuó como barricada junto a un árbol y una planta de guayaba, evitando que impactara más adentro de la casa.
Ramón, vecino afectado, relató que dormía cuando ocurrió el estruendo. Su auto, herramienta de trabajo de su hijo, y la pared frontal quedaron destruidos. Defensa Civil se comprometió a proveer materiales para la reparación, ya que la pared restante debe demolerse por riesgo. El conductor, quien dijo ser docente, resultó con politraumatismos leves, fue dado de alta e imputado por resistencia a la autoridad y lesiones, quedando ileso pese al desastre.
Los policías también tuvieron suerte, según Ramón, y el incidente pudo haber sido una tragedia mayor dada la velocidad y la ruta por Avellaneda en medianoche.