Una persecución policial en Avellaneda culminó con un patrullero incrustado en el frente de una casa alrededor de las 12:20 de la noche, junto al Fiat Crono que manejaba un profesor de forma temeraria a gran velocidad, dejando daños graves pero evitando una tragedia mayor gracias a un auto estacionado.
El dueño de la casa, Ramón, relató el estruendo como una explosión y explicó que el vehículo estacionado en la vereda salvó la estructura, aunque dañó la camioneta utilitaria de su hijo, impidiéndole trabajar. La nuera, Patricia, confirmó que el impacto casi llega a la habitación donde dormían, y detalló que varios patrulleros de Avellaneda y Quilmes participaron en la persecución desde Sarandí, Domínico y Gerli.
La reportera Lola corrigió en vivo la información inicial: no eran delincuentes, sino un conductor solitario que zigzagueaba a alta velocidad, provocando choques previos entre patrulleros en calles como 67 y 150. Policías alcanzaron 170 km/h intentando detenerlo, con manchas de sangre en los vehículos y heridos leves dados de alta, aunque el estado del conductor del Crono incluye costilla rota y golpes en la cabeza.
Patricia oyó a policías rezando para evitar peatones o motos, destacando el riesgo extremo de la persecución que involucró al menos tres patrulleros y motos, terminando en desastre total sin víctimas fatales por milagro.