El pastor explica que Dios responde las oraciones que buscan primero su gloria, el avance de su reino y la edificación de la iglesia, no las egoístas centradas en necesidades materiales y pasajeras.
Jesús enseña en el Padre Nuestro a orar por santificar el nombre de Dios, su reino y voluntad antes del pan diario. El apóstol Santiago advierte que muchos piden por caprichos y no reciben respuesta, igual que los seguidores de Jesús que lo seguían por los panes y peces.
Pablo oraba por sabiduría espiritual y revelación para sus hermanos, inundando sus corazones de luz y poder divino. Al final de su vida, envió a Crescente a Galacia, Tito a Dalmacia y Tíquico a Éfeso para edificar la iglesia, priorizando los intereses de Dios sobre los suyos.
Ana pidió un hijo para dedicarlo a Dios toda su vida, no para sí, y Dios le concedió cinco hijos más, demostrando su generosidad cuando se priorizan sus propósitos.
Jesús promete que quienes buscan primero el reino de Dios y su justicia, recibirán todo lo demás. El salmista confirma: teman al Señor y tendrán todo lo necesario.