Una panelista defendió un chiste sobre tener cámara 24 horas en casa por comentarios cancelables, pero surgió una discusión acalorada cuando otra la acusó de interrumpir y no dejar hablar.
La tensión escaló con reproches mutuos: una se quejó de no poder terminar frases, mientras la otra la tildó de soberbia y asquerosa por irse del debate. Mencionaron comentarios xenofóbicos recibidos, como mensajes de Paraguay pidiendo volver al país.
Panelistas se acusaron de fomentar actitudes negativas, compararon con gimnasio y admiración personal, pero con interrupciones constantes y pedidos de espacio para hablar.