Los paleontólogos analizan granos de polen fósiles extraídos de rocas patagónicas para reconstruir paisajes antiguos, como bosques lujuriosos en el actual desierto patagónico, mares, desiertos o selvas, incluso detectando actividad volcánica.
Los fósiles se forman cuando partes duras de animales y plantas son reemplazadas por minerales a través de procesos como carbonificación, carbonatación, petrificación y fosfatación, bajo presiones, temperaturas y agua mineralizada que preservan la forma original pero cambian la composición química.
Solo un hueso de cada mil millones se fosiliza, y se ha descubierto apenas una especie por cada 10.000 que existieron, con el 95% de fósiles marinos pese a que el 15% de rocas argentinas conservan tales restos.
Un paleontólogo describe el impacto de dinosaurios carnívoros como el Enlagia, Austroraptor, Giganotosaurus y Tiranotitán, que superaban en tamaño a leones y tigres, infundiendo respeto y miedo al imaginarlos vivos en la Patagonia cretácica.