El panel analiza el fracaso de Carmiña en integrarse a la casa de Gran Hermano, destacando que la recibieron bien pero nadie la incorporó al grupo. Los participantes ni siquiera recordaban su nombre y la consideraron invisible desde el principio.
Carmiña entró con ventaja táctica al conocer la dinámica de la casa, pero resultó irrelevante y no aprovechó para aliarse con grupos como el de Andrea o Ema. El panel enfatiza que su pecado fue ser irrelevante en un entorno ya consolidado con muchos líderes.
Comparan su caso con Tommy, un joven de 18 años devorado por los egos, pero critican que Carmiña, una mujer madura con familia, no entrara con ganas de ganar. Se va sin enojo, lo que revela falta de pasión por el juego, y el panel celebra eliminar plantas, llamándolas "el óxido de Gran Hermano".