El periodista recorre las calles destruidas de La Madrid, en el sur de Tucumán, donde el agua dejó un panorama desolador con casas inundadas hasta dos metros de altura, olores a gasoil y desperdicios acumulados en rejas y alambrados. Ayer ingresaron con lancha al lugar, pero hoy caminan con precaución por el barro y el agua estancada, mostrando un pueblo fantasma sin electricidad ni agua potable.
Marcelo Sotero, un vecino, relata que evacuó el martes a las 19:30 por aviso policial, pero culpa al delegado comunal por no alertar antes, lo que causó la pérdida total de mercaderías en el kiosco de su cuñada Sofía Suárez, incluyendo lácteos y fiambres. El agua arrancó puertas, derribó paredones y llegó a 1,66 metros en su casa, faltando solo 20 centímetros para cubrirla por completo.
Los damnificados claman por ayuda urgente con productos de limpieza, lavandina, detergente y agua potable. La bajante rápida del agua, favorecida por la ruta cortada, permitió el escurrimiento, pero la tarea de recuperación será titánica en esta localidad de unos 6.500 habitantes evacuados, sumando zonas cercanas.
El equipo periodístico intenta contactar a más vecinos, pero el olor a humedad y desorientación de animales como perros solos agravan la escena trágica.