Marcelo Sotelo, un vecino de La Madrid en el sur de Tucumán, perdió absolutamente todo en las inundaciones que arrasaron el pueblo con hasta dos metros de agua, casas destruidas, olores a gasoil y desperdicios acumulados. El agua dejó un panorama desolador de pueblo fantasma sin electricidad ni agua potable, y Sotelo culpa directamente al delegado comunal por la demora en dar la orden de evacuación, cuando la policía avisó tarde a las 7:30 pm y el agua ya avanzaba.
Sotero muestra su casa donde el agua llegó a 20 centímetros de cubrir todo, el kiosco de su cuñada Sofía Suárez y Ramón Suárez que perdió mercaderías, lácteos y fiambres, y otras viviendas con puertas arrancadas y paredones tirados. Destaca la ayuda de vecinos de otros departamentos con comida constante, pero critica la mala actitud del delegado y empleados comunales, que no limpiaron canales en verano ni usaron fondos del plan pre-lluvia, inundándose cada 4-5 años sin obras.
La noche del desastre cortaron la luz a las 10 pm dejando el pueblo a oscuras con agua adentro, y a la 1 am vecinos nadaron para escapar de ladrones que intentaban entrar a robar. La policía estaba masiva en la ruta de día pero desapareció de noche, permitiendo saqueos en heladerías y panaderías donde hurtaron hasta harina y helados pese a las pérdidas totales.
Cosechador de limones, Sotelo gana entre 200.000 y 300.000 pesos por quincena solo 6-7 meses al año, vive al día con esposa e hijos, perdió heladera, freezer, camas y colchones. Pide colchones para ancianos y niños, productos de limpieza, lavandina, detergente y agua potable para todo el pueblo en calle Roca sin número entre Urquiza, La Madrid, Tucumán.
Los vecinos no confían en promesas oficiales de cocinas o colchones en camiones, ya que ancianos no suben, y temen créditos que no podrán pagar tras la tragedia que impide trabajar.