Luana, participante de Gran Hermano, enfrentó un careo holográfico con su novio Lucas, quien la acusó de múltiples infidelidades con amigos, un personal trainer llamado Elegante y una vida paralela de siete u ocho meses, incluyendo un bolso olvidado en un encuentro sexual y traiciones en un crucero por el Caribe.
Lucas reveló que un amante le escribió directamente, confirmando las traiciones, y dejó sus pertenencias en la casa familiar, incluso las perras en común. Luana respondió defendiendo su necesidad de atención y cariño, criticando que él priorizara el celular al despertar.
El panel de El diario de Mariana debatió la gravedad, destacando que un amante contactó al novio vía redes por la exposición en el reality. Luana amenazó con abandonar la casa, pero la producción la contuvo para evitar perderla, mientras Santiago del Moro sugirió que podría haber explotado el momento en el living, aunque sin corazón.
Discutieron el fracaso de la monogamia, con opiniones sobre pulsiones genéticas masculinas y femeninas, y si agarrar el teléfono justifica infidelidades. Papucho sobrevive psicológicamente en el juego salvaje del reality.