Los trabajadores de una fábrica denuncian que llevan ocho meses sin cobrar sueldos y terminaron en la calle tras el cierre de la empresa. Los laburantes llegaron a trabajar y se encontraron con las puertas cerradas, generando angustia total en el lugar donde vecinos del bar cercano se solidarizan por miedo a que les toque lo mismo.
El panel de Duro de callar analiza el impacto devastador de los cierres masivos de fábricas en Argentina, con 330 mil empleos formales perdidos y miles informales no contados. Mencionan casos como textil lana en Mar del Plata, lácteos La Verónica, Pate y teclas de luz, afirmando que no hay reemplazo porque no abren nuevas empresas y solo funciona la timba financiera.
Critican el modelo económico actual como excluyente, comparándolo con un colectivo que deja a la mayoría afuera para que unos pocos viajen cómodos y rápidos. Testimonios de espectadores revelan despidos sin indemnización en TSS Group de General Rodríguez, quiebras de metalúrgicas en Chubut y zapaterías, con mayores de 55 años imposibilitados de reinsertarse.
El móvil con el cronista Cristian y el trabajador Adrián muestra la desesperación: hacen changas para comer y esperan si la fábrica abre el martes. El debate culpa al gobierno por abrir importaciones chinas que destruyen la industria, proteccionismo ausente pese a admiración por Trump, y falta de consumo que afecta desde pymes hasta vendedores ambulantes.
Panelistas coinciden en que la reforma laboral destruirá más empleo, recordando que en 2001 se protegió con doble indemnización y bajó la desocupación del 20% al 10%. Empresarios pymes tampoco aguantan sin ventas, pero el foco es la política gubernamental que pauperiza a la clase media.