La inflación de febrero registró un 2,9%, superando expectativas del gobierno y marcando nueve meses consecutivos en niveles altos, con inflación núcleo al 3,1%, impulsada por alimentos como carne al 3,3% pese a caída del 50% en consumo y pollo al 10%, además de tarifas al 6,8%.
El economista Miguel Kiguel advirtió que la inflación persiste en niveles incómodos del 3% mensual, sin desbocarse pero tampoco dominada, y cuestionó la ausencia de una política antiinflacionaria clara en esta segunda etapa post-ajuste fiscal y estabilización cambiaria, que bajó de 200% a 30% anual pero requiere ahora un ancla nominal como metas de inflación, ausente en Argentina.
Panelistas destacaron la inercia inflacionaria, con precios que reactivan subas en cadena, estacionalidad complicada en marzo, y sectores como textiles y educación que no subieron ayudando el promedio, pero alimentos y tarifas impactan fuerte en lo indispensable, generando sensación de precios altos en la calle.
El poder adquisitivo de salarios cae, con índices ajustados por tarifas y alimentos mostrando deterioro pese a datos generales menos malos, y paritarias al 1% ya no sostienen ante meses seguidos de casi 3%, retroalimentando costos y precios en un ciclo preocupante que frena expectativas de derrumbe rápido y crecimiento económico.
Kiguel recomendó estrategias no solo monetarias, como políticas de ingresos, en un contexto de equilibrio fiscal donde la emisión está controlada pero la desinflación estancada como en EE.UU., alertando riesgos para industrias paradas y actividad baja.