El hijo de Ali Khamenei, nuevo líder supremo de Irán, confirmó el cierre del Estrecho de Ormuz en un comunicado oficial para vengar la muerte de su padre y otros mártires ante bombardeos incesantes de Estados Unidos e Israel.
Irán amenazó con atacar bases estadounidenses en países vecinos si estos permiten su uso, lanzó un misil contra un edificio en Dubái y mantiene capacidad ofensiva con minas en el estrecho y apoyo de inteligencia rusa, pese a afirmaciones de Washington de que no le queda fuerza aérea ni armada.
Estados Unidos anuncia un ataque masivo inminente y rumorea que el líder iraní está herido, desfigurado y escondido en túneles tras la muerte de su familia en un bombardeo inicial, mientras busca forzar negociaciones y un cambio de régimen instando a ciudadanos iraníes a rebelarse.
La situación lejos de desescalada tiene graves consecuencias globales y requiere actualizaciones constantes, aunque los bombardeos no cesan.