El ejército israelí avanzó a la segunda fase de la guerra contra Irán, logrando superioridad aérea total al eliminar el 80% de los sistemas antimisiles iraníes y neutralizar más de dos tercios de sus plataformas de lanzamiento. Irán redujo su capacidad de ataque, lanzando menos misiles diariamente, aunque mantiene reservas letales.
Ronnie Kaplan, vocero israelí, y Lucas Kaufman desde Dubái detallaron ataques iraníes en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait y Arabia Saudita, afectando civiles y generando shock social. Empresas multinacionales repatriaron empleados por temor a escalada.
Por primera vez, Mojtaba Khamenei, nuevo líder supremo tras la eliminación del anterior por Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, apareció ileso y prometió vengar la sangre de los mártires, escalando el conflicto y desafiando a Donald Trump.
Khamenei amenazó con atacar bases de Estados Unidos y NATO en la región si no cierran, y mantendrá cerrado el Estrecho de Hormuz, por donde pasa un quinto del petróleo mundial, para presionar al enemigo. Emiratos Árabes, aliado de EEUU e Israel vía Acuerdos de Abraham, repelió el 97% de ataques.
En Dubái, sin tradición de búnkeres como Israel, la población se refugia en estacionamientos subterráneos y halls durante alertas, adaptándose a esta guerra inédita en sus 55 años de historia.