La guerra en Irán genera un fuerte aumento en el precio del petróleo y los combustibles, que ya impacta en Argentina con subas en naftas y pasajes aéreos. Los seguros de transporte marítimo se encarecen drásticamente, elevando costos de traslados que se trasladan a los consumidores.
Países del Golfo Pérsico e Irán, grandes productores de fertilizantes, afectan la producción alimentaria global; en Estados Unidos ya subieron un 32%. El cierre del puerto y aeropuerto de Dubái complica la distribución de medicamentos genéricos de India, que provee el 60% de las vacunas mundiales.
Otros impactos incluyen escasez de azufre para metales, químicos y electrónicos como baterías y celulares, además de subas en agua envasada y gaseosas por derivados del petróleo. Se destruyeron plantas desalinizadoras, consideradas crímenes de guerra.
La selección iraní desistió de jugar el Mundial 2026 en EE.UU., Canadá y México como consecuencia indirecta.