El empresario argentino Patricio Poplacki en Dubái afirmó que no cabe posibilidad de que el régimen iraní sobreviva, ya que amenaza el proyecto económico de Emiratos Árabes Unidos construido en décadas. Desde Creek Harbor, mostró el edificio impactado por misil iraní con daños mínimos y sin heridos, mientras la ciudad mantiene normalidad en malls y restaurantes pese a la guerra de 14 días con Irán, Israel y Estados Unidos. El ministro del Interior de Emiratos calificó de mentiroso al régimen por negar ataques a civiles.
Poplacki relató la anécdota de la Guerra del Golfo en 1991, cuando el Sheikh rechazó un corralito y permitió que las empresas se llevaran el dinero, confiando en que regresarían con más inversiones, lo que impulsó el crecimiento monumental de Dubái. Aseguró que el país es resiliente y que las empresas globales permanecen pese a reportes de repliegue, priorizando estabilidad para atraer inversiones que tardan décadas en consolidarse.
Panelistas coincidieron en que el conflicto no es contra el pueblo iraní sino contra el régimen teocrático, que Irán podría ser socio regional post-caída con reconstrucción, recordando relaciones previas con Israel hasta 1979. Destacaron diferencias entre Trump, que declara victoria inminente, y Netanyahu, que exige ir a fondo, aunque Israel confía en Trump por su rol en liberaciones de rehenes y Acuerdos de Abraham, que Arabia Saudita estaba por firmar antes del 7 de octubre.
Se discutió el rol de Europa con Italia y Francia iniciando gestiones para bajar tensiones en el Estrecho de Hormuz, vital para 20% del petróleo mundial, y rumores de invasión estadounidense a la isla petrolera Harg. Poplacki confirmó abastecimiento garantizado por seis meses en Dubái, sin suspensiones de clases ni transporte, y vida cotidiana intacta.