Miguel Díaz-Canel admitió públicamente la cooperación con Estados Unidos y la inminente llegada de expertos del FBI a Cuba para investigar casos. Los panelistas del programa calificaron esto como una capitulación total y el fin de la revolución cubana, destacando que el heredero de los Castro acepta presencia del FBI en la isla.
Díaz-Canel reveló que el 70% de la población sufre pobreza extrema y falta de servicios básicos, mientras reconvirtieron más de 715 panaderías a leña o carbón por crisis energética, retrocediendo a la Edad Media. Los conductores ironizaron sobre el "éxito" de la revolución y su dependencia pasada de Venezuela.
Se mencionó la intervención de Donald Trump y Marco Rubio en el proceso, con cubanos en el exilio presionando por el fin de la oligarquía castrista. Recordaron el apoyo histórico de Cuba a Chávez, Maduro y líderes kirchneristas como Cristina y Néstor Kirchner, viendo caer sus ídolos.
El debate extendió críticas a regímenes izquierdistas, comparando a Díaz-Canel con Delcy Rodríguez y aludiendo a protestas en Chile contra simpatizantes cubanos bajo Gabriel Boric, apodado "Merluso".