Un colombiano radicado hace 10 años en Argentina ingresa a una joyería para vender un Rolex heredado de su suegro, una pulsera de oro con brillantes, un anillo de oro blanco con brillantes y otro de oro amarillo con circones, motivado por la complicada situación económica que lo obliga a emigrar a España con su pareja.
El tasador valora el Rolex de acero con bisel de oro y malla Oyster en excelente estado, confirma la autenticidad con papeles y destaca su valor numismático. Las otras piezas reciben tasaciones detalladas, aunque los circones del último anillo no tienen valor.
Tras negociar, el joyero ofrece inicialmente 6.142.000 pesos pero redondea a 6.200.000 pesos considerando el mercado internacional. El cliente elige transferencia inmediata y sale satisfecho, destacando la amabilidad y explicaciones claras del tasador.
El hombre menciona que tiene un trabajo esperándolo en España para no ir a la deriva, pero necesita liquidez por los altos impuestos en pasajes y para los primeros meses.