Carmela se abrió en la entrevista con Vero Lozano sobre su paso por Gran Hermano, revelando un trauma infantil que le impide disfrutar las cosas buenas por miedo a que venga algo malo. Admitió boicotearse a sí misma con su "bocota" y no victimizarse llorando en TV.
Panel de LAM analizó cómo Carmela cambió de actitud, se relajó y exploró sus raíces con el padre, reconociendo lecciones valiosas más allá de llegar a la final. Discutieron su comentario racista sobre Madrugada, comparándolo con eventos más graves en la casa que no sancionaron.
Destacaron la discriminación a la comunidad paraguaya en Argentina, criticando que como comunicadora de 39 años y embajadora de su país, Carmela debería saber mejor. En Paraguay minimizaron el escándalo.
La charla derivó en dinámicas de la casa post-cimbronazos, con Ulises paranoico por dobles varas, y tensiones entre Fefe, Laura Bufal y otros como Tata, Eliana, con descargos públicos y estrategias de juego.
Fefe respondió a críticas minimizando choques con Tata, afirmando picantear con fuego no personas, y tildó a Laura Bufal de colgarse de temas ajenos pese a su rol de madre.