El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció un plan de 35.000 millones de dólares canadienses para reforzar las defensas en el Ártico y reducir la dependencia de Estados Unidos. La región de 4,4 millones de kilómetros cuadrados está casi deshabitada y Canadá dependía tradicionalmente de ayuda estadounidense para monitorearla.
Los aranceles de Donald Trump y sus ideas sobre anexión tensaron relaciones. Carney afirmó: "Ya no dependeremos de otros para defender nuestra seguridad en el Ártico" y asumirán plena responsabilidad de su soberanía.
El plan incluye invertir 32.000 millones en aeródromos militares, cuatro centros de apoyo, modernizar aeropuertos y agilizar carreteras al sur. Actualmente hay cuatro aeródromos rudimentarios y 2.000 soldados.