El gobierno de Brasil anunció medidas fiscales para contrarrestar el alza internacional del petróleo por la guerra en Oriente Medio. El presidente Luis Ignacio Lula da Silva prometió proteger a la población, especialmente a los sectores pobres.
Entre las acciones, se eliminan dos impuestos federales al diésel, reduciendo su precio en 0,32 reales por litro, más una subvención equivalente para un alivio total de 0,64 reales en gasolineras. El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, priorizó el diésel por su impacto en el agro y cadenas productivas.
Además, se impone un impuesto a exportaciones de combustibles para priorizar el abastecimiento interno y se otorgan poderes a la Agencia Internacional del Petróleo para fiscalizar abusos en precios.
El paquete busca estabilizar suministros y proteger consumidores ante la volatilidad global.