Manuel Adorni enfrenta un escándalo por llevar a su esposa en el vuelo presidencial a Nueva York, alojarla en un hotel y usar la frase "deslomarse", lo que contradice el discurso anticasta del gobierno de Javier Milei. El vocero se disculpó reconociendo que la palabra fue desafortunada y aclaró que regresa en vuelo comercial pagado con su peculio, mientras sigue su agenda oficial con reuniones como la de Forbes y la Bolsa de Nueva York.
Panelistas analizan el impacto político mayor que judicial, con tres denuncias de Dalbón y Marcela Pagano por malversación y enriquecimiento ilícito, más una investigación administrativa de la Procuraduría. El episodio enturbia la semana de exposición ante inversores en EE.UU. y genera semáforos amarillos en la interna libertaria, afectando el ascenso de Adorni pese al respaldo oficial de ministros y Karina Milei.
Santiago Caputo no intervino en la estrategia comunicacional, lo que evidencia tensiones internas tras el control de Karina Milei post-electoral. Gobernadores como Jalil de Catamarca, Jaldo, Gustavo Sáenz de Salta y otros peronistas elogiaron al gobierno en EE.UU., pero no hubo reunión con Milei, solo saludos corteses según Luis Caputo.
El daño principal radica en la credibilidad simbólica del gobierno, que representaba un quiebre con la casta política. Comparan con el caso Sperr, donde hubo presión para bajarse de candidatura por escándalo similar en campaña, aunque aquí el contexto difiere y Adorni convoca mesa política para lunes. Si surgen más indicios de cambio de estilo de vida, el caso podría agravarse.
Lilian Lemoine defendió a Adorni minimizando el tema frente a problemas mayores en Argentina y el mundo, destacando la transparencia con investigaciones abiertas el mismo día.