El informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) revela que el 83,5% de los trabajadores asalariados registrados sufre privaciones alimenticias durante su jornada laboral debido a la caída del poder adquisitivo.
El 61,1% saltea al menos una comida diaria, mientras que el 14,4% lo hace de forma habitual. Afecta especialmente al empleo público con un 70%, donde las paritarias permanecen congeladas, y a trabajadores de la salud que realizan largas guardias.
Los jóvenes entre 19 y 29 años registran un 71% de casos, sumados a mujeres, empleados de pequeñas empresas, no calificados y sectores estatales como salud, educación y áreas sociales. Un 25% no puede hacer pausas para comer y muchos carecen de heladera o microondas en el trabajo.
Ni siquiera los asalariados registrados escapan a esta precariedad, que se agrava en la informalidad laboral afectando al 50% de la población argentina por el crecimiento de la inestabilidad laboral.