Rusia, aliada de Irán, proporciona inteligencia clave sobre las bases militares estadounidenses en la región, basada en lecciones aprendidas durante su guerra en Ucrania, donde Irán le suministró drones para ataques. Este intercambio estratégico permite a Irán optar por una guerra de desgaste contra Estados Unidos e Israel, mientras bloquea el Estrecho de Hormuz, afectando el 20% del petróleo mundial y presionando a potencias como China.
El nuevo ayatolá Mostava Khamenei ordenó mantener el cierre del Estrecho de Hormuz para vengar a mártires y castigar a Israel y Estados Unidos. Imágenes satelitales muestran el paso vacío, impactando exportaciones desde Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Qatar y Emiratos Árabes. Estados Unidos reabastece desde bases como Ramstein en Alemania y buques en el Mediterráneo, con apoyo logístico de la OTAN.
China, gran compradora de petróleo iraní barato debido a sanciones, sufre el bloqueo pero tiene rutas alternativas terrestres. Rusia aprovecha el conflicto para negociar con Estados Unidos el alivio de sanciones por Ucrania, posicionándose en la sombra mientras más de 20 países están involucrados en ataques y movimientos diplomáticos.
El mapa estratégico destaca países atacados en rojo, como Estados Unidos e Irán, y aliados como Turquía. Rusia firmó un pacto de estrategia militar con Irán en 2025, no de defensa mutua, beneficiándose tácitamente de la escalada.