Los predicadores Daniel Razón y Eli Soriano explicaron al hermano Héctor que el mandato bíblico de Génesis 1:28 para fructificar, multiplicarse y llenar la tierra se dirige exclusivamente a personas justas y obedientes a Dios, no a los impíos. Dios repitió esta orden a Noé y su familia después del diluvio, ya que Noé era un hombre justo y perfecto que andaba con Dios, según Génesis 9:1.
Ejemplificaron que Dios destruyó a toda la generación corrupta desde Adán hasta Noé con el diluvio, preservando solo a los rectos para reiniciar la humanidad. La voluntad divina es poblar la tierra con descendientes fieles, como los hijos de Abraham, a quien Dios llamó amigo y prometió una multitud de naciones que heredarán la vida eterna.
En Malaquías 2:15, Dios procuró una sola mujer para Adán para generar una simiente fiel. Finalmente, citaron Apocalipsis 7:9, donde Juan ve una gran multitud de todas las naciones delante del trono, vestida de blanco, como cumplimiento del plan eterno de Dios para vivir con sus hijos obedientes en la eternidad.