El pastor explica cómo redimir el tiempo según Efesios 5:15, donde el apóstol Pablo insta a ser sabios y recuperar el tiempo de ocupaciones inútiles para usarlo en la gloria de Dios. El tiempo es un don divino por el cual rendiremos cuentas, y Dios nos pone como administradores sabios, como enseña el Salmo 90 sobre la brevedad de la vida.
Jesús nunca estuvo apurado, sin internet ni agenda, pero siempre tuvo tiempo para reflexión, meditación y oración porque controlaba su tiempo. Hacer buen uso del tiempo requiere redimirlo, rescatándolo de lo urgente pero no importante para dedicarlo a lo eterno.
Entre las sugerencias, presupuestar el tiempo como el dinero evita que fluya a debilidades o sea ocupado por otros. Priorizar lo importante y urgente como el encuentro diario con Dios por la mañana, evaluar el uso de redes sociales si bendice o malgasta oportunidades, y decidir reuniones guiado por el Espíritu Santo.
Las cosas urgentes suelen no ser importantes, mientras que lo importante no siempre urge, pero honrar a Dios exige administrar bien cada minuto para no perder años de oportunidades en fines egoístas.