El pastor continúa su prédica sobre el buen uso del tiempo, comparándolo con un banco que acredita 86.400 pesos diarios que se pierden si no se usan para la gloria de Dios. En una vida de 75 años, las personas gastan 21 años durmiendo, 14 trabajando, 7 en higiene, 6 comiendo y viajando, entre otras actividades, mientras una pareja solo se comunica 4 minutos al día y los padres dedican menos de un minuto a hablar con sus hijos de temas importantes.
Dios nos da el tiempo con un propósito: usarlo para glorificarlo, como dice 1 Corintios 10:31, haciendo todo para su gloria. Somos mayordomos del tiempo y rendiremos cuentas; el buen uso se mide ejerciendo dones para edificar la iglesia, extender el reino de Dios o cumplir la misión personal, incluso en redes sociales si se testifica y bendice a otros.
Señales de mal uso incluyen vivir sin pensar en la muerte, asegurando solo la vida terrenal en vez de la eterna. David oraba para recordar la brevedad de la vida y enfocarse en lo trascendental. Salmo 90 pide sabiduría para entender la brevedad de la vida, priorizando la eternidad sobre lo mundano.
Mejor ir a funerales que a fiestas, pues estos últimos excluyen a Dios y no hacen reflexionar sobre el final; los funerales invitan a pensar en lo eterno. La prédica urge redimir el tiempo para la misión de reconciliación con Jesucristo, glorificando a Dios en todo.